CENTRO COMERCIAL LAVA VIVA


Noviembre 2024:

Este cassette es de las pruebas más recientes del Centro Comercial Lava Viva, me fue entregado con este mensaje:

"Mi abuelita y mi papá siempre decían que mi tío Alonso era un vago. Se salió de la prepa porque le gustaba más andar echando desmadre, grafiteando por todos lados. Varias veces lo agarró la policía, lo golpeaban y lo regresaban a la casa de mi abuela. Pero él necio, nunca aprendía.
Hasta que un día, en el 2002, ya no regresó. Y nunca supieron qué le pasó.

Al principio no fue raro, porque se escapaba seguido. Pero pasaron los días, luego una semana, y nada. Mi familia empezó a preguntar: con sus amigos, en la escuela, por el barrio… y nadie sabía nada.
Mi abuela siempre pensó que lo habían matado por andar vendiendo droga —era un rumor que se escuchaba en la cuadra, Alonso vendía mota— o que se había ido al gabacho sin avisar.

Hace como cuatro meses, después de 23 años sin saber nada, alguien dejó un cassette de Handycam en la puerta de la casa de mi abuelita. Sólo decía: “Alonso grafitis”.
Mi abuela me pidió que lo checara, pero como no teníamos con qué verlo y no sabíamos si valía la pena, lo dejamos ahí guardado. La neta no le di mucha importancia.

Pero en mi trabajo conocí a un amigo cuyo papá tiene un local donde digitalizan VHS, cassettes y todo eso. Le conté del cassette y le pedí que me ayudara a pasarlo a USB."
Y esto es lo que contiene:

 

Centro Comercial Lava Viva: génesis, construcción y clausura
Durante la segunda mitad de la década de 1960, el modelo de los centros comerciales estadounidenses comenzaba a consolidarse como símbolo de desarrollo económico y modernidad urbana. En ese contexto, y con la intención de posicionar a México como pionero en infraestructura comercial subterránea, en 1967 se aprobó la creación de un ambicioso proyecto en la zona de Copilco: el Centro Comercial Lava Viva.


La propuesta fue impulsada durante la administración de Alfonso Corona del Rosal, regente del entonces Distrito Federal, con el respaldo del presidente Gustavo Díaz Ordaz. El proyecto contó con la participación del reconocido arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, así como con la asesoría conceptual del urbanista Carlos Lazo Barreiro, quienes visualizaron un complejo comercial excavado directamente en el suelo volcánico del sur de la ciudad.


Gracias a la experiencia reciente de los trabajadores y técnicos que habían participado en las obras de la Línea 3 del Metro, cuya ruta pasaba por la zona de Copilco, se optó por construir el centro comercial hacia abajo, aprovechando tanto la destreza en excavaciones profundas como la particular estabilidad del terreno basáltico. El resultado sería una estructura subterránea de tres niveles —planta baja, nivel -1 y nivel -2—, esculpida directamente en piedra volcánica. De ahí su nombre: “Lava Viva”, una alusión tanto al material como al dinamismo que se esperaba del espacio.
Aunque el proyecto se promovía internamente como un hito del urbanismo moderno, su desarrollo fue mantenido bajo extrema reserva. La intención oficial era que su apertura se convirtiera en una “sorpresa arquitectónica para el mundo”, una muestra del potencial de México para construir en condiciones extremas. Extraoficialmente, se registraron numerosos incidentes que jamás fueron divulgados al público.


La construcción duró dos años. Más de 450 obreros participaron, empleando más de 25,000 toneladas de concreto, acero estructural, cristal templado importado y piedra volcánica tallada in situ. Sin embargo, a medida que las obras se adentraban hacia el nivel más profundo, las dificultades aumentaban. Algunos obreros reportaron fuertes dolores de cabeza, zumbidos persistentes y sensaciones de desorientación al permanecer cerca del fondo. Se decía en los registros no oficiales que incluso se escuchaban voces provenientes de las paredes, aunque estos testimonios fueron desestimados por los capataces.


Durante la excavación del nivel -2, se halló un monolito pétreo de aproximadamente 4 ó 5 metros de altura, de textura suave, forma vertical irregular (descrito por varios trabajadores como "similar a un dedo") y completamente imposible de perforar o cortar con herramienta alguna. Por instrucciones no registradas formalmente, este pilar fue declarado “elemento central del diseño” y se decidió construir el espacio comercial a su alrededor. Una placa metálica con la fecha proyectada de inauguración fue fijada en su base.


Según declaraciones en entrevistas posteriores, el arquitecto encargado comentó que los planos del proyecto “le fueron revelados en sueños”, y que su ejecución fue “fluida, como si alguien más los estuviera trazando por él”. Por su parte, el director de obra, "Gaspar Cantú Mendiola", aseguraba que la elección del sitio “le fue dada por una señal divina”, provocando burlas entre sus colegas.


Los incidentes extraños continuaron durante toda la obra. Varios trabajadores desaparecieron sin dejar rastro. En cada caso, los encargados atribuyeron las ausencias a conflictos personales, riñas o borracheras. Sin embargo, ningún cuerpo fue localizado, y sus familias jamás recibieron respuestas oficiales. Uno de los obreros que había reportado actividad inusual cerca del pilar central desapareció poco después de ser citado a declarar sobre un incidente nocturno, en el que afirmó haber visto al jefe de obra, el mismísimo "Don Gaspar" completamente desnudo, abrazando el monolito y hablando con él. Ese obrero nunca volvió al sitio.


A pesar de los sucesos, el centro comercial fue concluido y oficialmente inaugurado el sábado 7 de junio de 1969. Contaba con tiendas reconocidas como Woolworth, SEARS, Paris Londres, Dorian’s, Sanborns, además de varios restaurantes, una heladería Yom Yom y áreas comunes decoradas con motivos en piedra negra. Ese día, cerca de 1,200 personas acudieron al evento de apertura.


Lo que ocurrió después fue omitido de todos los medios de comunicación y registros públicos.
Aproximadamente a las 4:00 p.m., testigos que sobrevivieron —cuyas declaraciones fueron posteriormente silenciadas— afirman que un zumbido agudo comenzó a resonar en todo el recinto, incrementando en volumen e intensidad. En cuestión de segundos, el caos se desató: decenas de asistentes comenzaron a gritar, llorar, golpear paredes, arrancarse la ropa y automutilarse en un aparente trance colectivo. Solo un reducido grupo de alrededor de 20 personas logró salir corriendo antes de que las puertas se cerraran.


Poco después, agentes armados llegaron al sitio con órdenes explícitas de cerrar todas las salidas. Algunos sobrevivientes que habían alcanzado el exterior fueron detenidos y silenciados a disparos (cómo era común en esa época). Se presume que al menos 8 lograron escapar a pesar del cerco.


Al día siguiente, se instalaron bardas perimetrales y maquinaria pesada. Se anunció, sin mayor detalle, que el proyecto había sido cancelado por irregularidades presupuestarias y falta de permisos ambientales. En pocas semanas, el terreno fue rellenado parcialmente y el resto sellado. La narrativa oficial describió el lugar como un “intento fallido de centro comercial subterráneo”.
Desde entonces, el Centro Comercial Lava Viva no figura en ningún plano urbano oficial ni en registros catastrales. La zona permanece como un terreno baldío sin acceso, conocido entre algunos vecinos mayores como “el lugar donde algo pasó, pero nadie dice qué fue”.
Los documentos y fotografías del proyecto fueron restringidos por órdenes directas del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en línea con la política de censura institucional vigente en esa época. Hoy, Lava Viva sobrevive únicamente en testimonios fragmentarios, rumores callejeros y una serie de expedientes extraviados que nunca fueron destinados a ver la luz.

Mi abuelo fue uno de los pocos sobrevivientes que lograron escapar. Durante años, le contó esta historia a mi papá, una y otra vez, hasta que se convirtió en su obsesión. Y con el tiempo, también en la mía.
A lo largo de estos 56 años, mi papá se dedicó a recolectar datos, buscar pistas y armar el rompecabezas. Finalmente, agotado y sin respuestas definitivas, me dejó la decisión de continuar o dejarlo atrás.
Decidí seguir.

Por eso existe este sitio: para compartir la información que tres generaciones hemos reunido. Quizá alguien más pueda ver lo que nosotros no hemos logrado descifrar… aún.


De las pocas fotos que sobrevivieron al tiempo

 

Febrero 2025:

La Leyenda del Corazón Dormido

 

 

Después de buscar en una biblioteca audiovisual, esto es lo único que pude encontrar que podría estar relacionado con el caso de Copilco, lo siguiente es una transcripción del video:

" Mucho antes de que los primeros hombres alzaran sus ojos al cielo y soñaran con dioses, antes de las eras de los animales gigantes y los mares primigenios, cayó del cielo un ser sin nombre sobre la tierra que hoy llamamos Copilco. No fue un dios ni una bestia, sino algo más antiguo, más vasto y oscuro que el tiempo. Su cuerpo se hundió en el suelo, y con los siglos, el polvo, la piedra y la lava lo cubrieron. Dormía. Los pueblos vinieron después. Las civilizaciones florecieron donde antes sólo había rocas y cenizas. Nadie sabía de él, pero algunos oían su llamado. En sueños y susurros, este ser hablaba desde lo profundo, atrayendo a los sensibles, a los rotos, a los soñadores. Llegaban a la zona y comenzaban a escuchar un zumbido, un canto bajo, casi como el viento entre huesos. Perdían el juicio. Algunos decían que veían un ojo latiendo bajo la tierra. Otros se arrancaban los dientes o se abrían el pecho para "regar el campo con su sangre", convencidos de que su sacrificio era necesario. Las grietas del suelo se teñían de rojo. El horror llegó a tal punto que los dioses del sol y del fuego, testigos de la corrupción que se propagaba, bajaron. Algunos dicen que fue Xiuhtecuhtli, señor del fuego eterno; otros que fue Huitzilopochtli con su lanza ardiente. Pero todos coinciden en que un castigo cayó sobre la región: una gran erupción, un mar de lava que barrió aldeas, cuerpos y templos por igual. No fue una destrucción sin sentido. Los dioses no querían borrar la existencia del ser... querían sellarlo. Así nació Cuicuilco. La gran pirámide circular no fue construida para honrar al cosmos, sino para aprisionar su corazón. Se dice que bajo sus cimientos, latiendo muy despacio, reposa el núcleo dormido de esa entidad. Los antiguos sabían que no se puede matar lo que no tiene forma ni tiempo, pero sí se puede contenerlo... mientras la fe y el silencio permanezcan. Y aunque su verdadero nombre es desconocido, los locales lo llamaron "Tletlachcochi" que significa "El durmiente igneo".

 

Hoy, los autos y el concreto rodean Cuicuilco, pero algunos aún sueñan con el ojo. Algunos sienten una presión en el pecho al acercarse. Algunos escuchan una voz que les promete claridad a cambio de obediencia.

Y la tierra tiembla de vez en cuando."

Como si algo debajo respirara.



-Sueño recurrente - 2017 Adriana N.-

 

Mayo 2025

Mi abuelo nunca quiso revelar la ubicación exacta del centro comercial.
Solo sabíamos que estaba en Copilco.
Mi papá tampoco lo supo jamás, aunque lo intentó.

Ahora que tomé la investigación por mi cuenta, con ayuda de la deep web, encontré algo aún más perturbador que el lugar en sí:
Tletlachcochi nunca fue olvidado.
En estos 56 años, un grupo de personas ha seguido venerándolo.
Un culto.
Una orden secreta que ha perdurado de generación en generación, alimentada por sueños, por visiones, por el llamado del ojo.

Personas que soñaron con él, lo buscaron, y luego educaron a sus hijos para seguir el camino.
Y ellos a los suyos.
Y así.

Y ahora que hay más involucrados, el secreto empezó a resquebrajarse.
En uno de los casos más alarmantes, una chica —cuya identidad mantendré anónima— me contactó.
La llamaré Mousey.

Mousey me contó que su novio, con quien llevaba cinco años de relación, le confesó que tanto él como su padre eran miembros del culto.
Dijo que había llegado el momento de “iniciarla”.
Ella pensó que era una broma.

No lo era.

El día llegó. Le vendaron los ojos.
Le quitaron su teléfono… pero no sabían que llevaba otro: su celular de trabajo, en silencio.

La hicieron caminar por un terreno con pasto alto. Luego bajar una escalera larga, profunda.
Sintió calor. Mucho calor.
Y humedad.
El suelo estaba cubierto de tierra y maleza.
Descendió tres tramos más de escaleras metálicas.
Y entonces le quitaron la venda.

Estaba dentro de lo que alguna vez fue un centro comercial.
Frente a ella, un gigantesco brazo de piedra se alzaba hasta tocar el techo de la plaza subterránea.
Alrededor, decenas de personas encapuchadas, con máscaras que mostraban tres ojos alineados verticalmente, cantaban en náhuatl… o en alguna lengua antigua.

Mousey pensó que iban a matarla.

Cuando llegó el momento de jurar lealtad, lo único que pudo hacer fue seguirles la corriente.
Aún amaba a su novio, y eso le dolió muchísimo…
Pero eligió su vida por encima de todo.

Terminó la ceremonia.
Como “prueba”, le quemaron el antebrazo con el símbolo del culto:
Tres ojos alineados verticalmente.
El del centro es más grande, con una pupila de serpiente.
A veces, lo pintan de rojo.

Y a todo esto, el nombre del culto es "La orden del testigo perpetuo".

Mousey venía de provincia. Se había mudado a la Ciudad de México por trabajo.
Y gracias a eso, pudo desaparecer.
Hizo llamadas, fingió continuidad…
Y dos semanas después de la ceremonia, se fue.
No le dijo nada a su novio.
Borró sus redes.
Cambiaron su nombre.
Y ahora vive bajo un alias.

Ella ha sido mi fuente de información más valiosa.

Fue Mousey quien me reveló que su celular de trabajo había registrado las coordenadas exactas del lugar.
Me las envió.

Y me advirtió:
Durante la ceremonia, pasaron cerca de otras personas que parecían estar vigilando la zona.

 

Junio 2025

Decidí infiltrarme.
Tenía que ser de noche.
Era más fácil pasar desapercibido.

Cuando llegué, supe que estaba en el lugar correcto.
No solo por las coordenadas.
Sino porque lo vi con mis propios ojos:

Un graffiti del culto en la pared.
El símbolo.
Los tres ojos.

Tletlachcochi sigue despierto.
Esto fue lo que encontré:

 

Lo que encontré fue un poco decepcionante,
pero aterrador de todos modos.

Brinqué la barda que marcaba la zona del culto.
Del otro lado, sólo vi pasto...
y algo luminoso en el centro.

Caminé lo más sigiloso que pude hacia las luces.
En un árbol había un dibujo de su emblema.

Seguí avanzando,
y como decía Mousey,
hay guardias cuidando la zona con linternas.

Más adelante encontré lo que parecía un pozo,
lleno de dibujos de la insignia.
Tiene una escalera larga que baja,
pero por desgracia está cerrado con un candado.

Justo cuando empecé a forcejear con la puerta,
un guardia notó mi presencia
y me persiguió.

Me asusté mucho y corrí
hasta llegar a una pared.
La trepé y huí.

No creo que haya sido una victoria...
pero por lo menos ahora conozco la zona.
Y ustedes pueden ver su emblema,
y cuidarse de la gente que lo porte
o las zonas que las exhiban.

 

12 de Junio 2025

Me enviaron este video por wetransfer, de manera anónima: